Una alimentación sana y equilibrada conseguirá que el organismo de nuestros adolescentes se forme adecuadamente.Una mala alimentación, por el contrario, puede provocar problemas en el crecimiento y también suponer más riesgo de padecer enfermedades durante la madurez. Una mala alimentación pude ser tanto comer demasiado poco como hacerlo en exceso. Por eso es fundamental estar atentos a cómo se alimentan los adolescentes.
Está claro que cada persona es un mundo y no existe una dieta exacta para cada uno pero, se debe encontrar un equilibrio adecuado. Las necesidades nutricionales de cada chica o chico dependerán de su sexo, su edad, el tamaño de su cuerpo y su actividad. No debemos olvidar también que la adolescencia suele ser el momento en el que nuestros hijos practican más deportes, eso quiere decir que tendrán más desgaste energético y, por lo tanto, necesitarán mayor aporte de alimentos. Por eso puede ser conveniente consultar con su médico para saber cómo debe ser la alimentación correcta de nuestros hijos adolescentes.
Existen una serie de pautas que todo adolescente debería seguir para llevar na buena alimentación. Estas son las siguientes:
- Aumentar el consumo de leche, aunque es preferible que sea baja en grasa. También puede sustituirse por yogur o queso fresco.
- Elegir carnes de ave como pavo o pollo y pescado que tienen menos colesterol.
- Aumentar el consumo de frutas y verduras frescas y legumbres.
- Consumir aceites vegetales preferiblemente crudos y dejar las frituras solo para momentos ocasionales.
- Disminuir el consumo de azúcar. Una buena forma de conseguir esto es ingerir menos bebidas azucaradas y comer menos dulces como helados, tortas o pasteles.
- Disminuir el consumo de snacks y otros alimentos procesados que contienen mucha sal.
- Consumir alimentos de todos los grupos cada día.
- Hacer todas las comidas: desayuno, almuerzo, merienda y cena y a la misma o aproximada hora todos los días.
- Buscar un equilibrio en el que tengan más peso los alimentos más saludables y menos los que tienen pocos beneficios para la salud como los dulces o la comida rápida.
- Comer cuando se tiene hambre y dejar de comer cuando uno está saciado.
- Comer despacio y masticar suficientemente los alimentos. Una comida no debería durar menos de 20 minutos que es el tiempo que suele tardar el organismo en sentirse lleno.
- Por lo que se refiere al aporte de calorías, se considera una relación adecuada el consumo del 25% en el desayuno, el 30% en el almuerzo, entre el 15 y el 20% en la merienda y entre el 25 y el 30% en la cena.
- No olvidar nunca la importancia de desayunar convenientemente. Es la primera comida del día y la que aportará a los adolescentes la energía que necesitarán hasta el almuerzo.


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